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¿Por qué hay que eliminar la calamina antes de oxidar?

Antes de oxidar el acero corten

En un post anterior hablaba de distintos métodos y productos para oxidar el acero corten y citaba muy de pasada la protección de calamina que llevan las chapas cuando han sido laminadas en caliente. 

En este post te quiero explicar por qué es tan importante eliminar esta capa de protección antes de oxidar el aero corten y además te voy a enseñar con un ejemplo real qué pasa si no lo haces.

¿Qué es la calamina?

Si has comprado alguna vez chapas de acero habrás visto que algunas salen del almacén con un acabado gris azulado. Ese color no es el color natural del acero sino que se debe a una capa protectora de un material llamado calamina. Que la chapa lleve o no lleve esta protección depende del proceso con el que se ha fabricado.

Lo normal es que chapas de más de 1,5 mm de grosor hayan sido laminadas en caliente y lleven esta protcción, mientras que chapas más finas hayan sido laminadas en frío y no la tengan. Se suele llamar “chapa negra” a la que lleva calamina y “chapa blanca” a la que no la lleva.

Laminado en caliente y en frío.

Imagínate que estás en la cocina de tu casa y acabas de preparar la masa para una pizza. ¿Cómo transformas una pelota de masa de harina en la lámina delgada que necesitas? Exactamente: con un rodillo. Pues un tren de laminación de acero es lo más parecido a un rodillo de cocina pero a lo bestia.

Para poder “amasar” el acero es imprescindible calentarlo hasta temperaturas de alrededor de 1000ºC (a 1300 aprox. se funde del todo) para que se pueda deformar. Una vez alcanzada esa temperatura, el material se vuelve maleable y es posible reducir el grosor del material de partida hasta obtener la chapa final deseada. Como te puedes imaginar, tampoco es que al calentarse se vuelva como la plastilina, así que la maquinaria que hace falta es muy seria.

El problema es que una vez reducido el grosor hasta obtener el producto final, hay que esperar que se enfríe. ¿y qué pasa con el acero al rojo vivo? Que se oxida muy deprisa. ¿Solución? recubrirlo con una capa de “calamina” que lo proteja.

La consecuencia poco práctica para el usuario final de ese material es que la dichosa calamina está agarrada al acero como una lapa, y quitarla lleva bastante trabajo.

Las chapas más finas se laminan en frío, que evidentemene es lo mismo pero sin calentar el material, o sea, más a lo bruto todavía. No soy un experto en metalurgia, pero supongo que esto se hace porque los procesos de calentamiento, enfriamiento y protección frente a la oxidación son más complicados cuando las láminas son muy finas.

Como habrás notado, por si no lo sabías, la palabra “chapa” no se refiere a un material distinto ni de peor calidad, sino a un formato del mismo material.

¡Hay que quitar la dichosa calamina!

Si vas a aplicar algún producto de los que hablaba en el post anterior para oxidar el acero corten, tendrás que quitar antes la calamina, o el resultado será una chapuza, ya que el producto no actuará bien sobre el acero.

Quizá pienses que si dejas que el acero se oxide al natural, la calamina, que a pesar de estar tan bien agarrada al material no es indestructible, acabará por desaparecer y el acero corten cogerá su color característico que tanto nos gusta.

Pues lo siento, pero no. 

La calamina, efectivamente, no dura para siempre, y con el tiempo el acero a la intemperie se acaba oxidando sí o sí. Pero, como puedes ver en las fotos y en el vídeo de más abajo, el color final que obtienes no tiene nada que ver con el color ocre anaranjado del acero corten que queda tan bonito en tu jardín.

De hecho, si no quitas la calamina antes de dejar oxidar el acero corten, lo que consigues, como pasa en el ejemplo del vídeo es algo con más aspecto de chatarra vieja que otra cosa, y estoy seguro de que no era esa la idea que querías para tu jardín.

Así que si tienes, como en el ejemplo del vídeo, una barbacoa, jardineras, o lo que sea, que compraste en su día como acero corten y tiene más bien pinta de chatarra, intenta recordar qué aspecto tenía cuando lo compraste. Si era gris azulado no hay duda. No necesariamente te han colado acero normal a precio de acero corten (que probablemente lo hayas pensado), pero lo que desde luego no han hecho es tratar el material como había que tratarlo.

¿Tiene remedio?

Una cosa que me encanta del acero, y en especial del acero corten, es que prácticamente todo se puede remediar, y el problema del color feo por no haber quitado la calamina no es una excepción.

Como puedes ver en el vídeo, todo lo que hay que hacer es eliminar por completo el óxido que se haya formado, para luego eliminar la calamina. Para esto recomiendo usar un producto químico específico para este uso, bien sea del fabricante Corten Plus ó de Lineacor (son los dos que yo conozco).

Mucho cuidado con estos productos, por cierto, incluso si los usas al aire libre. Los guantes son imprescindibles, y te recomiendo llevar gafas para protejer los ojos. Como puedes ver en el vídeo yo lo estaba usando sin mascarilla, pero lo suyo sería llevarla puesta. Más de una vez aspiré algo de producto pulverizado y no es agradable, aunque al aire libre es más difícil que la concentración del producto llegue a ser peligrosa.

Hacer las cosas bien

Una vez retirada por completo la dichosa calamina, es hora de oxidar el acero corten, esta vez partiendo del acero totalmente desnudo, como debe ser. 

A partir de aquí tienes varias opciones para llegar al resultado final que buscas. De eso hablaba en el post sobre la oxidación del acero corten que te recomiendo leer, si te interesa el tema.

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